lunes, 28 de junio de 2010

Leonard Cohen-Dance Me to the End of Love



No sé por qué siempre pensé que esta canción tenía algo de griego.

En fin, ¡buen viaje, amigo!

martes, 22 de junio de 2010

Superstar



Me gusta mucho esta canción.

lunes, 14 de junio de 2010

Memo...



I´m your boogie man!

domingo, 6 de junio de 2010

I want to do some laughing too



Originalmente, la canción de la semana iba a ser esta. Porque descubrí que esa canción me gusta mucho. Pero sucede que el domingo pasado, después de pasar todo el día leyendo al bueno de Walser ("todo el día" es una exageración) salí a la calle a vivir un poco y en la radio escuché esta canción de Billy Idol y encuentro que esta y aquella canción, al menos por ahora, en mi cabeza, hablan de lo mismo. En cuanto a estas cosas sobre lo que puede uno solo y lo que puede sólo con los demás, quizá convenga leer algunas de las citas escogidas por Jürg Amann en su biografía de Walser. Por ejemplo, de Conversaciones, de 1924:

Es cierto, yo no entraño peligro alguno para las chicas. No soy dueño de mí mismo, nunca voy solo, estoy encadenado y además soy demasiado feliz para cometer maldades. Me acompaña continuamente una mujer a la que no le intereso. Ella habla conmigo, a veces de buen humor, es decir, sólo le permito hablar conmigo en serio. Yo la tengo tal como prefiero imaginármela, hago lo que quiero con su apariencia, a menudo la ahuyento, sin el menor temor a perderla. Si ella supiera cuánto la quiero, cómo me porto con ella, se indignaría, pero, ¿acaso puede prohibirme pensar? El menor pensamiento relacionado con ella me fortalece.

De Los hermanos Tanner, de 1907:

¿De qué me sirve enfadarme porque el amor está ahora aquí y no sea yo el destinatario? ¡Qué infantil! Casi me alegro de que no me quiera [...] Creo que la vida quiere otra cosa de mí, se propone algo distinto conmigo.

De El paseo, de 1917:

Quizá hubiera podido convencerla a tiempo de que tenía buenas intenciones, de que su querida persona me era importante, y de que por muchos hermosos motivos quería hacerla feliz, y con ello a mí mismo; pero no me esforcé más y ella partió. ¿Para qué entonces las flores? "¿Recogía flores para depositarlas sobre mi desdicha?", me pregunté, y el ramo cayó de mis manos.

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